Introducción
Los
Linfomas indolentes constituyen un reto terapéutico
para el oncólogo clínico aún hoy, en 1998, a dos
años del nuevo milenio. Estos Linfomas siguen un
curso de remisiones y recaídas consecutivas sin
haber encontrado una terapia curativa hasta el momento.
La decisión sobre cuándo tratar, cómo tratar, así
como las estrategias a utilizar en las terapias
investigacionales, constituyen premisas de las controversias
terapéuticas que estas histologías generan. Típicamente
estos Linfomas se caracterizan por una historia
natural prolongada que aunque por lo general no
compromete la vida inicialmente, será finalmente
fatal en el término de 10 a 12 años [1].
El
Grupo Internacional de estudios de los linfomas
("International Lymphoma Study Group"),
reunidos en Berlín en 1993, propone una nueva clasificación
de los Linfomas: La R.E.A.L.T (Revised European-American
Classification of Lymphoid Neoplasms) [2]. Basados
fundamentalmente en hallazgos morfológicos, clínicos
así como técnicas de inmunofenotipo, citogenética
y biología molecular, esta clasificación nos ha
permitido cambiar nuestro concepto inicial sobre
los Linfomas no Hodking, cuando entendimos que no
se trata de una única enfermedad con un amplio espectro
de morfología y comportamientos clínicos diferentes,
sino por el contrario se trata de muchas y muy diversas
entidades clínicas a menudo no relacionadas unas
con otras [3]. En consecuencia, en la actualidad,
aunque arraigado en nuestra práctica clínica por
el uso diario, no resulta útil clasificar estas
entidades clínicas en las antiguas categorías de
Linfomas de bajo, mediano y alto grado de malignidad,
siendo sustituidos hoy día por grupos clínicos más
amplios pero con entidades clínicas definidas, con
historia natural y respuestas terapéuticas propias,
variables; son ellos: Linfomas indolentes, (sobrevida
sin tratamiento medida en años), agresivos (sobrevida
sin tratamiento medida en meses), y altamente agresivos
(sobrevida sin tratamiento medida en semanas).
Para
las consideraciones terapéuticas subsiguientes,
debemos tener claro que los Linformas Indolentes,
mal llamados foliculares, incluyen una variedad
de entidades clínicas definidas subclasificadas
como: leucemias/Linfomas indolentes diseminados,
indolentes extranodales e indolentes nodales, y
aunque las consideraciones terapéuticas son globales,
las tendencias terapéuticas son cada vez más individualizadas
de acuerdo a entidades clínicas particulares.
Tratamiento
Estándar
Monoterapia vs. Poliquimioterapia:
Estudios
fase III conducidos entre 1970 y 80 demostraron
que aunque el porcentaje de RC y sobrevida libre
de progresión era mayor con la combinación de ciclofosfamida,
vincristina y prednisona (COP o CVP) que con agentes
alquilantes como monoterapia, no existía ninguna
ventaja terapéutica de uno respecto al otro en términos
de sobrevida global [4]. Posteriormente se iniciaron
estudios utilizando las combinaciones con adriamicina
(CHOP), no mostrando tasas de remisiones completas
significativamente mayores, tanto en estudios no
controlados como en estudios randomizados (56% vs
78%) [5], y el análisis retrospectivo de largas
series de pacientes así tratados, no ha demostrado
que esta combinación administrada como tratamiento
de primera línea, resultase mejor que las otras
combinaciones [6]. Aunque no está probado, es considerado
por algunos autores que pacientes con presentaciones
clínicas particulares podrían beneficiarse de estos
tratamientos más intensos [7].
Nuevas
Drogas
Análogos de Purina:
Los
análogos de purina, fludarabina (resistente a AD,
claribidine (2'-clorodeoxyadenosina, 2-CdA) y la
pentostatina (2'-Deoxycoformicina, DCF) han modificado
la filosofía de tratamiento de las neoplasias linfoides.
La estrategia terapéutica de "watch and wait",
o la monoterapia con agentes alquilantes intermitentes,
justificada en el paciente anciano con una enfermedad
cuya sobrevida media global es de 10 años, sería
inaceptable hoy día como enfoque terapéutico inicial
en el paciente más joven (60 años o menos). La fludarabina
en la LLC fue establecida inicialmente en el estudio
fase I/II reportado por Grever y colaboradores en
1986 (Southwest Oncology Group). La experiencia
clínica más larga fue desarrollada en el M.D. Anderson
Cancer Center por el Dr. Keating., obteniendo un
58% de respuesta total (RT) y un 39% RC. En 78 pacientes
con diagnóstico de LLC refractarios o en progresión.
Cuando se utiliza en combinación con otras drogas
como ciclofosfamida o mitoxantrona, y en pacientes
con diagnóstico de novo, el porcentaje de RT asciende
al 79%. La adición de la prednisona no demostró
ventaja alguna [8].
Esta
droga también ha demostrado tener gran efectividad
en los Linfomas no Hodgkin de bajo grado, al inducir
respuestas de hasta 50% en los pacientes en recaídas
o refractarios, consiguiendo RC en el 15% de los
mismos, y con duración entre 12 y 16 meses [9].
Las RC ascienden al 40% en los pacientes no tratados,
con una tasa de RT del 70%, e intervalo libre de
progresión (ILP), mayor de 16 m. Aunque estudios
randomizados comparando fludarabina con esquemas
basados en agentes alquilantes no han sido completados,
la fludarabina definitivamente, ofrece una terapia
alternativa inicial, muy efectiva, en los pacientes
con Linfomas indolentes. La gran heterogeneidad
del grupo de los Linfomas foliculares, donde se
incluían como una misma histología diversas entidades
clínicas hoy perfectamente diferenciables, hace
difícil la comparación con controles históricos.
Se
sabe que la 2-CdA y DCF tienen una similar efectividad
en el tratamiento de la Tricoleucemia y macroglobulinemia
de Wladenston. Estudios nuevamente conducidos en
el M.D. Anderson Cáncer Center han demostrado que
2 ciclos de 2-CdA son suficientes para obtener remisión
en los pacientes resistentes a agentes alquilantes
de primera línea. En pacientes tratados en 2° línea
la RT es del 50%, y en los tratados de novo se obtiene
hasta un 80% de RT con una duración significativamente
mayor [10]. Pocos estudios han sido conducidos con
estas drogas en los LNH, pero la 2-CdA parece ser
menos efectiva que las anteriores. Las tasas de
RT estuvieron alrededor de 30% con RC del 20%, sin
embargo las recaídas fueron precoces[1]
La
toxicidad de estas drogas incluyen la mielosupresión,
inmunosupresión profunda, neurotoxicidad y fenómenos
autoinmunes.
Otras
Drogas
Otras
drogas análogas de nucleósidos como la gencitabina
por ejemplo, así como nuevas drogas como los inhibidores
de topoisomerasas y el grupo de los taxanos (taxol/taxotere),
en estudios preliminares han demostrado poca actividad
en los LNH indolentes o agresivos.
Terapia
Biológica.
Inmunoterapia inespecífica. Interferón:
La
inclusión del interferón como tratamiento en los
LNH indolentes de novo ha sido a través de bajo
dos esquemas terapéuticos diferentes: a) La aplicación
simultánea con quimioterapia citoreductora. B) la
aplicación como terapia de mantenimiento que continúa
una quimioterapia exitosa inicial.
Existen
5 estudios randomizados incluyendo más de 1000 pacientes
en el término de 10 años, que han sido llevados
a cabo para evaluar el impacto de esta citoquina
en los porcentajes y duración de la remisión en
los LNH de novo (ECOG, M.D. Anderson, Groupe D'Estudes
des Lymphomas Folliculaires, SOG, NCI). Tres de
ellos no demostraron efecto beneficioso alguno.
Por el contrario, mejoras significativas tanto en
las tasas de remisión y sobrevida libre de enfermedad
fueron demostradas cuando el interferón se combinó
con poliquimioterapia en regímenes conteniendo antraciclinas.
Sólo el estudio francés demostró mejoras en la sobrevida
global cuando se utilizó tanto en la terapia de
inducción, como en mantenimiento a dosis de 3 millones
de unidades tres veces por semana por el término
de un año [11]. Aparentemente la sobrevida libre
de enfermedad y global fue mejor sólo en los pacientes
que entraron en RC. Un estudio más reciente del
grupo alemán para el estudio de los Linfomas de
bajo grado (German Low Grade Lymphoma Study Group)
[12], ha surgido con resultados prometedores, cuando
revela que el interferón a dosis de 5 millones de
unidades tres veces por semana sin restricción de
tiempo en la terapia de mantenimiento después de
la quimioterapia, prolonga significativamente el
ILE (30 vs. 19 meses, p=0.0033), con 45% de los
pacientes en RC comparados con 26% del grupo control.
Inmunoterapia
específica. Anticuerpos Monoclonales
Los
anticuerpos monoclonales han sido ampliamente utilizados
como herramienta diagnóstica en los LNH; su desarrollo
como arma terapéutica ha ido progresando más lentamente.
Los problemas para su utilización más amplia han
estado asociados con: modulación (pérdida) del complejo
antígeno-anticuerpo de la superficie celular, enmascaramiento
antigénico, surgimiento de tumores antígeno-negativos
después de la utilización de anticuerpos anti-idiotipos,
reacciones alérgicas y desarrollo de anticuerpos
bloqueantes antiratón. Nuevas tecnologías han permitido
la aparición de anticuerpos "humanizados",
radioinmunoconjugados e inmunotoxinas. Los LNH constituyen
excelentes blancos para la inmunoterapia debido
a su accesibilidad vascular y a la expresión de
antígenos asociados a tumor con poca reactividad
cruzada con tejidos normales. El anticuerpo CAMPATH-1H,
un anticuerpo pan-B, probó ser muy tóxico en las
dosis requeridas para lograr regresión clínica en
los Linfomas. Modificaciones del mismo están siendo
evaluadas actualmente con mucho más éxito. Más recientemente,
un anticuerpo humanizado, el anti CD20 (Ritusimab),
se ha utilizado en el tratamiento de los LNH foliculares
refractarios o en recaída. Un estudio multicéntrico
fase III llevado a cabo en 151 pacientes con diagnóstico
de LNH foliculares refractarios o en recaída, utilizando
al Rituximab como agente único, rescató aproximadamente
el 50% de los pacientes con progresión, obteniendo
una tasa global de respuesta del 50% (10% RC, 40%
RP), y una duración media de 18 meses. Además de
su papel como terapia de rescate aún en Linfomas
refractarios, el anti CD20 81DEC-C2B8, demostró
eliminar células bcl-2 t(14,18) positivas tanto
de sangre periférica como de la médula ósea en el
70% y 50% de los casos respectivamente, cuando se
sometieron a valoración por técnicas de PCR. Esto
le imprime un papel como agente útil en el procedimiento
de limpieza p "purging" de la M.O. de
los pacientes en preparación para transplante autólogo
[13].
Más
recientemente, un estudio combinando CHOP más Rituximab
en 35 pacientes con diagnóstico de Linfomas foliculares
de novo (6 dosis cada uno), ha sido completado,
demostrando una tasa de respuesta del 100% (63%
RC, 37% RP), con una media de duración de 20 meses
hasta el momento.
Otros
anticuerpos monoclonales marcados con yodo han sido
previamente estudiados a dosis no mieloablativas
como tratamiento de rescate en pacientes refractarios.
En un estudio fase I no mieloablativo, se escalaron
dosis terapéuticas entre 34 y 161 mCi de I-B1, obteniéndose
remisiones objetivas en el 75% a 80% de los pacientes
con tasas de RC de 38%. Las respuestas fueron más
drásticas en el grupo de pacientes con Linfomas
de bajo grado, donde se observó una respuesta global
de 80% y completa en el 50% de los casos. La mielosupresión
fue la toxicidad limitante, con un máximo de irradiación
total corporal tolerada de 75 cGy. La toxicidad
no hematológica es leve, consistente en fiebre,
escalofríos, fatiga, náusea e hipotensión.
Dosis
mieloablativas de anticuerpos marcados con yodo
131 y rescate con transplante autólogo periférico
(SPCT), ofrecen respuestas en más del 85% de los
casos con 79% de RC y duración media de 3 años.
Basado en resultados alentadores sobre terapia monoclonal
específica con anticuerpos marcados en estudios
fase I/II, se inician estudios multicéntricos fase
III con otros anticuerpos marcados, 90Y, 131L. Finalmente,
las inmunotoxinas son compuestos conjugados de anticuerpos
monoclonales-toxinas, que deben ser internalizados
por las células linfomatosas para ejercer su efecto
antitumoral. Aunque se ha propuesto que este tipo
de conjugados podría ser más eficientes en erradicar
enfermedad residual mínima, esto no ha sido confirmado.
En la actualidad, su toxicidad asociada es su mayor
limitante [14].
En
resumen, basado en los resultados hasta ahora expuestos,
la Inmunoterapia se abre paso y toma lugar firme
dentro del arsenal terapéutico contra los Linfomas.
La terapia combinada, (quimmioterapia + anticuerpos
monoclonales), sinérgicamente aumenta su potencial
antitumoral con mínima toxicidad. Los anticuerpos
marcados podrían eventualmente reemplazar la asociación
con mayor reversión molecular, aunque sin implicaciones
clínicas definitivas, podría constituir tratamiento
clave concomitante en los Linfomas quimiosensibles
tratados con transplante autólogo o alogénico.
Transplante
de Médula Ósea o de Células Periféricas.
Un
grupo importante de pacientes con Linfomas indolentes
con estadio III y IV pueden obtener remisiones completas
con las terapias convencionales, estas son de corta
duración, con una media de 1,5 a 2 años. La búsqueda
de terapias curativas para los pacientes más jóvenes
que no se conforman con 10 a 12 años más de sobrevida
justificó tomar esta terapéutica como alternativa.
El transplante alogénico, aunque aparentemente menos
factible por la edad de los pacientes, también ha
sido motivo de exploración en esta área. Estudios
no randomizados sugieren que el transplante alogénico
podría ser superior al autólogo debido a que disminuye
la tasa de recaídas. La menor tasa de recaída precoz
ha sido atribuida a la ausencia de contaminación
del producto del transplante con células tumorales
y a un efecto inmunomodulador "donante-tumor"
mediado por las células T del donante. Sin embargo,
estos datos deben ser sopesados con el hecho de
que la mortalidad conocida del transplante alogénico
se sitúa alrededor del 40% en los primeros 12 meses,
mientras que es de 1 al 20% en el transplante autólogo,
además de la posibilidad de enfermedad de rechazo
presente en el primero y ausente en este último.
El debate sobre la purga de la M.O. continúa, de
manera que su papel actual no es del todo claro
[1]. Los estudios se iniciaron en pacientes en segunda
o tercera recaída, y las tasas de remisiones completas
se sitúa entre un 40 y 75%. Los estudios publicados
revelan tasas de sobrevida libre de enfermedad de
40 a 55% y sobrevida global entre el 50 y 75% a
los 3 a 4 años post-transplante [15]. Más recientemente
las estrategias terapéuticas se han orientado a
la implementación de altas dosis de Qt y transplante
como terapia inicial de pacientes con LNH de mal
pronóstico [16]. Aunque todavía no concluyentes
por ser relativamente recientes, las publicaciones
en este sentido de S. Horning, Freedman y Gribben,
incluyendo fundamentalmente linfomas foliculares,
son importantes. Este último ha utilizado las técnicas
de biología molecular para determinar enfermedad
residual mínima (MRD), observando que la reversión
molecular tiene impacto significativo sobre la sobrevida
global, hecho este que debería ser el objetivo primario
del tratamiento, ya que con ello estaríamos consiguiendo
curabilidad en una entidad básicamente no curable
[1].
Referencias:
-
Canellos, Lister, et al: The Lymphomas. 1998.
-
Harris N.L., Jaffe E, et al: A revised European
American Classification of Lymphoid Neoplasm:
a proposal from International Study Group. Blood
1994, 84:161-92.
-
Harris N.L., The Revised European American Lymphoma
Classification. Trends in Onco-Hematology. Vol.
4, N° 3, 1996.
-
Kamely, Bloomfield et al: Combination versus
Sucessive single agent chemotherapy in Low grade
Lymphomas. Cancer 1978; 41-43.
-
Portlock C, Rossemberg et al: Treatment of enhaced
non Hogdkin's Lymphoma With favorable histology.
Blood 1996,47:747.
-
Hoppe R.T., Kaplan et al: The treatment of advance
stage favorable histology Non-Hodgkin lymphomas.
A preliminary report of a ramdomized Trial comparing
single agent Chemotherapy combination chemotherapy
and Whole body irradiation. Blood 1981, 58:592.
-
Keeting, Kartarijan A, et al: Fludarabine a
new agent with marked cytorreductive activity
untreated CLL an NHL. Jour Onc 1991,9:44.
-
Coffier B, et al. Fludarabine in Newly Diagnosed
Difusse Low Grade NHL. Proc. Am. Soc. Clin.
Onc. 1996, 15:419.
-
Dimopoulous M, Kartarijan A, et al. Treatment
of Walderston Macroglobulinemia with 2-CdA.
Ann Int. Med. 1993, 112:195.
-
Lousie A, Gallager et al: Follow-up observation
on the effect of Human Leucocyte interferon
-2 in NHL. Blood, 1991,58:112.
-
Hagenback A, Corde P, et al: Manteinance of
remission with Human Reombinant alpha -2 interferon
in patient with folicular Lymphoma. Blood, 1992;
80 Suppl, 288.
-
Malony D et al: Final Report of phase II Trial
in relapsed non Hodgkin Lymphoma. Blood 1994;
84:168 a.
-
Monoclonal Antibody Therapies for Non Hodgkin
Lymphomas. Symposium at the A.S.H. San Diego,
1997.
-
Fedman et al: Autologous Bone Marrow Transplantation
in 69 patients with Low Grade Non Hodgkin lymphoma.
Proc. Asco 1992; 11:1040.
-
Armitage, Vose J, High Dose Therapy Followed
By Autologous transplant rescue for Low grade
Non Hodgkin Lymphoma. Blood 1991,77:524.